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Jóvenes en Colombia y vivienda: el 83.7% quiere comprar casa, pero solo el 9.8% lo ha logrado

22 de septiembre, 2025

Colombia tiene actualmente 12.8 millones de jóvenes entre los 14 y los 28 años, lo que representa el 24.8% de la población total del país. Se trata de una generación que creció entre la transformación digital, la pandemia y un mercado laboral cada vez más informal. A pesar de su peso demográfico, esta población enfrenta una contradicción fundamental en materia de vivienda: el 83.7% manifiesta su deseo de adquirir vivienda propia, pero apenas un 9.8% ha logrado hacerlo.

Esta brecha entre aspiración y realidad no se explica por falta de interés, sino por un entramado de barreras estructurales, financieras e informativas que limitan el acceso de los jóvenes colombianos al mercado inmobiliario. En este artículo analizamos las principales causas de esta situación, las motivaciones que impulsan la demanda, los factores que la frenan y las posibles rutas de solución.

Las cinco principales barreras para acceder a vivienda

El camino hacia la vivienda propia para un joven colombiano está lleno de obstáculos. Según los datos disponibles, las cinco barreras más mencionadas por esta población son:

Las cinco principales barreras para acceder a vivienda9,9319,8529,7839,7Unidad de medida39,7Sin histo…29,3Sin emple…29,3Desinform…29Confusión…25,1Limitacio…

El 39.7% de los jóvenes señala la falta de historial crediticio como la principal barrera. Esto refleja un problema circular: sin acceso al crédito no se construye historial, y sin historial no se aprueba el crédito. Para una generación que apenas comienza su vida laboral, este requisito se convierte en un muro casi infranqueable.

En segundo lugar, el 29.3% indica no contar con empleo estable, una realidad agravada por la alta informalidad laboral en Colombia, donde cerca de seis de cada diez trabajadores jóvenes se encuentran en condiciones de informalidad. Sin contrato ni prestaciones, la posibilidad de acceder a un crédito hipotecario se desvanece.

El mismo porcentaje (29.3%) menciona la desinformación sobre subsidios como un obstáculo significativo. Programas como Mi Casa Ya o las cajas de compensación ofrecen beneficios para primeros compradores, pero muchos jóvenes desconocen su existencia, sus requisitos o la forma de acceder a ellos.

La confusión sobre el acceso a crédito hipotecario (29%) revela que incluso aquellos jóvenes que sí tienen intención de compra enfrentan un panorama financiero difícil de navegar. La terminología bancaria, las tasas de interés, los seguros asociados y los plazos resultan abrumadores para quienes no han tenido educación financiera formal.

Finalmente, el 25.1% reconoce limitaciones en su capacidad financiera, lo cual se relaciona directamente con los niveles salariales de la población joven, que en muchos casos apenas alcanza para cubrir gastos básicos de subsistencia.

¿Por qué los jóvenes quieren comprar vivienda?

A pesar de todas las dificultades, las motivaciones de los jóvenes colombianos para adquirir vivienda propia son claras y contundentes:

¿Por qué los jóvenes quieren comprar vivienda?Total111Estabilid...45.9%Independe...36.0%Inversión...18.0%

La estabilidad y seguridad lidera con un 51%, lo que demuestra que para la mayoría de los jóvenes la vivienda propia no es un lujo, sino una necesidad fundamental. Tener un lugar propio representa la certeza de no depender de arrendamientos fluctuantes, de no estar sujeto a desalojos y de contar con un espacio seguro para construir un proyecto de vida.

La independencia, mencionada por el 40%, refleja el deseo de autonomía que caracteriza a esta generación. Salir del hogar paterno, tomar decisiones propias sobre su espacio y consolidar su identidad adulta son aspiraciones que se materializan en la compra de vivienda.

La inversión a largo plazo (20%) muestra una visión financiera que a menudo se subestima en los jóvenes. Existe una conciencia creciente de que la propiedad inmobiliaria es uno de los activos más sólidos y que el pago de una hipoteca, a diferencia del arriendo, genera patrimonio.

¿Por qué algunos jóvenes no quieren comprar?

No todos los jóvenes aspiran a ser propietarios. Un segmento significativo presenta razones válidas para no considerar la compra de vivienda como prioridad:

¿Por qué algunos jóvenes no quieren comprar?10203040Unidad de medida38,5Posible reubicación o emigración26,2Dificultades de acceso a crédito23,1Costos elevados

El 38.5% menciona la posible reubicación o emigración como razón principal. En un contexto donde la migración interna e internacional se ha intensificado, muchos jóvenes no desean atarse a un lugar fijo. La movilidad laboral, los estudios en el exterior y la incertidumbre sobre el futuro del país hacen que la flexibilidad geográfica sea más valorada que la propiedad.

Las dificultades de acceso a crédito (26.2%) aparecen nuevamente, esta vez como razón directa para descartar la compra. Cuando las barreras son percibidas como insuperables, muchos jóvenes simplemente abandonan la idea.

Los costos elevados (23.1%) reflejan la desconexión entre los precios del mercado inmobiliario y la capacidad adquisitiva de la población joven. En ciudades como Bogotá, Medellín o Cartagena, el precio por metro cuadrado sigue aumentando, mientras los salarios de entrada para jóvenes profesionales se mantienen estancados.

El problema central: no es falta de deseo, es falta de orientación

Los datos revelan una conclusión fundamental: el problema no es que los jóvenes colombianos no quieran comprar vivienda, sino que no saben cómo hacerlo o no encuentran las condiciones para lograrlo. La brecha entre el 83.7% que desea comprar y el 9.8% que lo ha conseguido es, en gran medida, una brecha de información y de acompañamiento.

La educación financiera en Colombia sigue siendo deficiente. Los colegios no incluyen formación sobre crédito hipotecario, ahorro programado o subsidios de vivienda. Las universidades, salvo excepciones, tampoco abordan estos temas de manera práctica. El resultado es una generación que aspira a la propiedad pero navega a ciegas en un sistema financiero complejo.

A esto se suma la desconfianza institucional. Muchos jóvenes perciben que los bancos no están diseñados para atenderlos, que los subsidios son inaccesibles o que el sistema está pensado para personas con trayectorias laborales consolidadas. Esta percepción, aunque no siempre precisa, tiene raíces en experiencias reales de rechazo y frustración.

Soluciones recomendadas

Para cerrar la brecha entre aspiración y realidad en materia de vivienda juvenil, se requiere un enfoque integral que aborde tanto las barreras estructurales como las informativas:

  1. Programas de educación financiera temprana: Incluir contenidos sobre ahorro, crédito y vivienda desde la educación secundaria. Esto permitiría que los jóvenes lleguen a la vida adulta con herramientas para tomar decisiones informadas.

  2. Simplificación del acceso a subsidios: Los programas gubernamentales como Mi Casa Ya deben ser más accesibles, con procesos digitales simplificados y campañas de difusión dirigidas específicamente a la población joven.

  3. Productos financieros diseñados para jóvenes: Los bancos y entidades financieras deben desarrollar líneas de crédito que consideren la realidad laboral de los jóvenes, incluyendo esquemas flexibles para trabajadores independientes o con ingresos variables.

  4. Incentivos para la construcción de historial crediticio: Mecanismos como microcréditos, tarjetas de crédito con cupos bajos o programas de ahorro vinculados al historial podrían facilitar que los jóvenes comiencen a construir su perfil financiero desde temprana edad.

  5. Acompañamiento integral en el proceso de compra: Asesorías gratuitas o subsidiadas que guíen a los jóvenes desde la evaluación de su capacidad financiera hasta el cierre de la compra, incluyendo orientación sobre ubicación, valorización y condiciones del mercado.

  6. Fomento de modelos alternativos de vivienda: Cooperativas de vivienda, esquemas de arriendo con opción de compra y proyectos de vivienda compartida pueden ser alternativas viables para jóvenes que no acceden al modelo tradicional de compra.

Conclusiones

La juventud colombiana no carece de aspiraciones habitacionales. Por el contrario, la evidencia muestra una generación que desea profundamente acceder a vivienda propia como vehículo de estabilidad, independencia e inversión. Sin embargo, el sistema actual no está diseñado para facilitar ese acceso.

Con 12.8 millones de jóvenes representando casi una cuarta parte de la población, Colombia tiene frente a sí una oportunidad demográfica que no puede desperdiciarse. Canalizar esa demanda latente hacia soluciones concretas no solo beneficiaría a millones de familias, sino que dinamizaría el sector de la construcción, fortalecería el sistema financiero y contribuiría a la estabilidad social del país.

El desafío es claro: transformar el 83.7% de deseo en acceso real. Para lograrlo, se necesita voluntad política, innovación financiera y, sobre todo, un compromiso genuino con la inclusión de los jóvenes en el mercado de vivienda. La pregunta ya no es si los jóvenes quieren comprar casa. La pregunta es cuánto más va a tardar el sistema en abrir las puertas.

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